Las violaciones, una rutina del ejército de EE UU
Por Thomas Castroviejo | Gaceta trotamundos – Hace 11 horas
Lo sabe bien Kate Weber, una soldado entregada que vivió el calor de la batalla en la primera guerra del Golfo de principios de los 90. Pero asegura que "lo más duro a lo que me he enfrentado en mi vida" le pasó en un territorio pacífico. Llevaba tres días en una base militar alemana cuando otro soldado se acercó a ella y la violó en la escalera de incendios de una discoteca. Intentó escapar al poco, pero el violador la empujó y ella cayó varios metros hasta dar con el pavimiento. Se despertó después, en la calle, desnuda de cintura para abajo.
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Al día siguiente no dudó en contárselo a su instructora, pero, según los documentos de The Guardian,la respuesta fue: "No, él nunca te violaría. Ni siquiera le gustan las chicas como tú, no eres su tipo... No eres más que una nueva. Seguramente no seas más que una pequeña puerca. Ni te acuerdas de a quién te tiraste". Lejos de rendirse, Kate decidió dar parte a su equipo: primero a otra soldado, luego a una sargento, una enfermera, una médico, y hasta al jefe de su amiga sargento. Todas la llamaron mentirosa. Mientras el violador quedó impune, ella se convirtió en el hazmerreír de la base.
Pero no todos son mujeres. Rick Tingale también fue violado por su propio escuadrón en cuanto comenzó su entrenamiento. Hizo falta algo más de fuerza en esta ocasión, por mucho que le sorprendieran mientras dormía: le dieron una paliza, le torturaron y luego le violaron hasta que perdió el conocimiento. Cuando volvió en sí, repitieron la faena. Hoy, quiere contar su historia. "Cada día, se suicidan 18 veteranos", explica. "Esa es la estadística. Desconocemos cuántos de ellos son víctimas de violaciones, pero si puedo compartir mi historia y mostrarle a alguien que no están solos, que hay esperanza, habré cumplido con mi deber".
Fuente: The Guardian
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